Museo taurino

Córdoba siempre ha estado vinculada a la tauromaquia desde tiempo inmemorial. Incluso en el siglo XIX, antes de tener una plaza de toros digna de ese nombre, se hicieron festejos en la actual plaza de la Corredera, entonces llena de albero.

Manolete en el Museo Taurino

Sin duda la figura que elevó el toreo cordobés hasta los anales del mito y de la leyenda fue Manolete. El torero cordobés, muerto trágicamente en la plaza de toros de Linares, unió para siempre a Córdoba con el mundo de los toros.

Y gracias a esa relación, en el año 1983 se creó el Museo Taurino de Córdoba, emplazado en la plaza de Maimónides, en la Judería y a pocos minutos de la Sinagoga. Emplazado en una antigua mansión nobiliaria construida en el siglo XVI, este museo ofrece al turista y también al cordobés todo el patrimonio generado en la época dorada del toreo de la ciudad califal. Los cinco califas de aquel momento de esplendor que aún perdura en cierto modo (Lagartijo, Guerrita, El Cordobés, Machaquito y Manolete) son el eje en el que se vincula la oferta cultural del Museo Taurino de Córdoba.

Exposición en el Museo

Obviamente el material gráfico es su gran atractivo. El visitante puede disfrutar de carteles de todas las épocas recientes con anuncios que sin duda son pura historia en papel. Fotografías, dibujos, páginas de periódicos y grabados completan esta parte del museo. Junto a ello se pueden ver capotes, mantones, espadas, piezas de reses vencidas y toda una serie de objetos vinculados a las corridas taurinas y al mundo de la tauromaquia.

Pero no todo es fanfarria y luces. Muchos turistas son auténticos desconocidos de este mundo y desean empaparse, sumergirse en la tauromaquia para conocerla de verdad. A ellos está dedicada una exposición denominada ‘La corrida: liturgia y fiesta’, con diversos elementos para enseñar lo que es este arte. Se explica lo que es la plaza de toros y las sinergias que ello entronca. Desde hace siglos en este escenario se unían todo tipo de personas. Pobres y ricos, burgueses y nobles, mujeres y hombres disfrutaban al unísono del mismo espectáculo, que también era a su vez un ejemplo de la división social. Asientos en la sombra para los pudientes, en el sol para los bolsillos más estrechos.

El concepto de liturgia es complejo y emocionante, y trata de explicarse en el Museo Taurino de Córdoba. La conversión del toreo en una serie de mitos, actos y juramentos lo funden con el mundo de la cultura. Un torero es ante todo un artista, y ello es lo que pretende poner en valor este museo.

El toreo en Córdoba

Y obviamente, no puede quedar de lado la Historia del toreo, especialmente la que hace referencia a Córdoba. El Museo Taurino de nuestra ciudad realiza un recorrido desde la Córdoba romana hasta los duelos de caballeros medievales. Recoge las épocas de las prohibiciones en la Ilustración y la conversión del toreo, finalmente, en lo que es ahora: una fiesta popular convertida en símbolo de todo un país, España, para el que el toreo es un estandarte sobre el que se anuncia al mundo.

Plano de situación

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