Medina Azahara

A unos 7 kilómetros de la capital se encuentra Medina Azahara, una Ciudad Palatina que se construyó a mediados del siglo X y conoció si destrucción apenas 70 años después. Lo que conocemos hoy son las ruinas de una ciudad que mandó construir Abderramán III, como símbolo del Califato de Córdoba.

La visita al Yacimiento es obligada para quien quiera conocer la historia musulmana en la península Ibérica, ya que fue una de las grandes ciudades de Al-Ándalus. Medina Azahara es el yacimiento arqueológico más grande del país. Entre sus murallas (Alcazar), suman más de 112 hectáreas de terreno con restos arqueológicos, del que solo se han excavado un tercio del total.

Al tener una vida relativamente breve de apenas 70 años y estar alejado de la capital, sus restos no se han visto modificados por otras culturas. Tras su destrucción, la ciudad fue abandonada hasta que a principios del siglo XX empieza su estudio, reconstrucción y puesta en valor. Con su reconstrucción, aún hoy poco avanzada, se descubren técnicas decorativas desconocidas de esta época, lo que abre un gran campo para la investigación arqueológica.

Detalles de su construcción

Los materiales empleados para la construcción de Madinat al-Zahara son la piedra arenisca de color amarillento, de origen local y similar al material con el que se construyó la Mezquita de Córdoba.

Otro de los materiales empleados fueron el mármol blanco, en este caso procedente de Portugal, con el que se fabricaron columnas y capiteles, en ocasiones también llego a usarse alabastro. Muchas de sus paredes recibieron estucados blancos y decorados en rojo, la caliza violácea empleada en algunas zonas le daba al monumento un contraste de colores espectacular.

La ciudad palatina contaba con agua corriente, aprovechando una canalización romana anterior. La conexión con Córdoba tenía hasta tres puentes para salvar los arroyos de la zona. Uno de ellos es el puente de Nogales, que ha llegado hasta nuestros días.

Historia de medina Azahara

Con Abderraman III da comienzo la historia de Medina Azahara, tras decidir su construcción en un enclave alejado de la ciudad de Córdoba y así demostrar al mundo el poder de su Califato. Para conseguir una ciudad con diferentes alturas, se aprovecha la orografía del terreno, con Sierra Morena al norte y el valle del Guadalquivir al sur.

La altura superior era la zona noble, donde se desarrollan las labores de gobierno y donde se encontraba la residencia del Califa, llamada morada del poder (al-mulk). Por el contrario, la parte más baja es donde viven sus ciudadanos y se realizan las tares cotidianas. Madinat al-Zahara (ciudad brillante) llegó a ser un núcleo urbano de una belleza como no había otra en la época, se construyó para dar ejemplo del esplendor del Califato de Córdoba y de al-Andaluz.

Plano de situación